La bestia tiene cuatro ojos y dos cuerpos. Como el interminableuróboro, busca a veces comerse pero sin realmente quererlo, y el circulo que debería empujar los cuerpos a la nada es más bien algo amorfo, como una continua explosión silenciosa.
La bestia habla dos idiomas a la vez, que resultan ser el mismo pero en duplicado, como si el habla se viese en un espejo, y la criatura fuese a la vez imagen y reflejo.
La bestia tiene dos corazones, tan sincronizados y distantes, que es difícilprecisar si en realidad no es uno solo y su eco inmediato lo que resuena a veces en el silencio.
Oscar murió mientras dormía. Oscarsolía ser sonámbulo, y la noche en que murió, soñó que caminaba por un valle. Que antes, había besado a su mujer larga y suavemente, que había tomado su espada, la cual en el sueño, perteneció a su padre, y a su vez al padre de este. Junto con su vecinos, en el sueño bajaron de las montañas al valle caminando, mientras recorría el pasillo, cruzaba la cocina, luego el living, el balcón, para aparecer justo en la mitad del valle frente al centenar de guerreros extranjeros que invadían la nación. Oscar corrió al encuentro de la horda, liderando las tropas de campesinos, mató uno, dos, tres enemigos, despedazó con la escoba una de las macetas y saltó para caer con mas fuerza sobre el último enemigo que alcanzó con su furia antes de morir.
Durante la noche, Sergio en un sueño había tenido una revelación. Dejaría todo. Su palacio, su territorio, su pueblo, sus pertenencias, sus amantes y así, encontraría la felicidad. El sueño era claro sobre esto. Debía dejar atrás absolutamente todo. Al despertarse, vio la luz del sol a través de las cortinas blancas, afuera el otoño le llegaba como oro, nunca había visto nada tan bello, y a la vez supo que siempre lo habíaprescenciado. Era su revelación, la sabiduría, actuando en ese mismo instante. Con una sonrisa, que revelaba toda la paz en la que ahora se hallaba sumergido, salio de debajo de las colchas, caminó dos pasos hacia la luz y abrió los brazos. La puerta de la habitación sonó a sus espaldas. Sergio se dio vuelta, miró con sorprendente benevolencia a su súbdito, le sonrió como un padre a un hijo, y con una ternura involuntaria y gigantesta, rozando suavemente el pelo de su sirviente dijo: "Hoy renuncio a mi reino. Abdico a mi trono, a mis pertenencias, me entrego voluntario, a la felicidad".
_Usted no tiene ningún reino_. Dijo el enfermero. _ En efecto, ya no tengo ningún reino, nunca mas_. Respondió Sergio con aire de sabiduría, irradiando una extraña aura de paz y luz. A los días, luego de aquel episodio, que había alarmado, pero de buena manera al enfermero, le dieron el alta a Sergio, sin comprender que habia sucedido realmente.
19/7/10
Un pincel que se mueve le da forma a tu mano en el aire
Volviendo del monte, con su hacha al hombro, Julio vió que un hombre lloraba desconsoladamente junto al camino. Al acercarse pudo notar que era su vecino Marco el que lloraba. _¿Qué sucede Marco?_ pregunto Julio con un nudo en la garganta. Nunca había visto a un hombre en tales condiciones. Verdaderamente su vecino estaba en el centro mismo de la tristeza. _Lloro sobre la tumba de mi mujer_ respondió Marco señalando la tierra vacía, junto a un sauce a menos de un paso de distancia. Su mano temblaba en el aire, como si en cualquier momento el colapso fuera inminente. De alguna forma toda la imagen, el hombre, el arbol, la tumba, el cielo nublado, absolutamente todo, parecia carente de tiempo, como si el hecho mismo fuera en el pasado, en el presente y en el futuro, una unica e inevitable cosa, un dolor atemporal. Marco volvio los azules ojos llenos de lagrimas a Julio. Su alma estaba desecha, su alma ya no era suya, ya no estaba en el. "¿La pérdida del amor es acaso la pérdida de la vida misma?" pensaba Julio mirando a su vecino arrodillado en el suelo. Julio dirigió su vista hacia donde el hombre decia que se hallaba el difunto cuerpo de su mujer. Su mirada se perdio en el lugar vacio, como atravezando la tierra misma. Julio puso su hacha en el suelo y, con la mirada aun perdida, dijo: _No sabia que usted tenia mujer Marco._ _Y no la tengo aun, pero la tendre, y si muere antes que yo, aqui la enterrare._
tengo solo una pregunta para hacerte ¿que significa ser humano? me lo pregunto a mi mismo constantemente y no se que responderme sin embargo
no encuentro ni una pista ni en los diarios, las revistas, ni en la tele, ni en ninguna institución no encuentro ni una lista que me diga: estos son los pasos a seguir, esta es la dirección
afuera, el frio gana la partida adentro, la nostalgia se hace voz la ciudad parece estar dormida y no hay una luz que indique la direccion que debo seguir
autor: yo (acepto sugerencias para ponerle nombre a la cancion)
la distancia ha desgarrado mi voz ya no me conformo con besarla solo en sueños quebraria el tiempo por un poco de su amor llenaria los vacios que atraviezan el espacio
Detrás de la casa la noche gritaba con todo su silencio. Árboles alrededor nos daban reparo de las estrellas, mientras en la oscuridad, Celeste cebaba amargos en silencio sentada junto a mí. No podía verle los ojos, pero los imaginaba enormemente abiertos y hermosos, como siempre. En el medio del monte la paz era absoluta. Con atención, se podía escuchar a la luna moverse por el horizonte, y así tener la certeza de que estaba por algún lugar, escondida entre los árboles. Era tarde, y el calor inevitable hacia las noches más largas de lo que eran. Un pequeña brisa acariciaba una a una todas las hojas y las plantas, casi una sinfonía, casi un suspiro eterno y melodioso.
_Tomate este y pongo a calentar más agua._ la voz de celeste parecía venir de otra vida. Eran sus palabras como brazos que salían de la nada para arrastrarme a la noche nuevamente. En silencio, tomé el mate, y en el gesto, le acaricie la mano pausadamente. De alguna forma esa noche era especial, así lo sentíamos, no lo dijimos, no hacia falta decir nada. El tiempo transcurría tan lentamente, que todo parecía irreal.
Al salir de la casa, celeste camino imperceptiblemente hasta a mí, más como si flotara, como si su levedad hubiera alcanzado la seriedad suficiente como para levitar, y puso su mano en mi hombro. Sentí por un momento, que la vida no podía ser más que esto, que no podía haber nada mas allá de celeste, de la casa del campo, de la luna en la colina, del viento que silbaba.
_Vení _. Dijo muy suavemente, casi susurrando. Me levante como en trance, y vi sus manos que buscaban mi cuello. En un abrazo que duro casi mil años, no pude evitar llorar mientras sonreía. No pude evitar sentirme más feliz que nunca. Al separarnos, ella tomo mi mano, y juntos caminamos hasta el sendero que comenzaba detrás de la casa, y, bordeando los árboles, llegaba hasta la cima de la colina.
Todo el recorrido fue como una procesión. Ella a cada paso apretaba mas fuerte mi mano, yo le respondía con el mismo gesto. Al llegar al último árbol del grupo, frenamos. De lejos nuestra casa parecía una mancha borrosa y oscura. Nuevamente retomamos el sendero, tomados de la mano.
Al llegar a la cima de la colina, la tierra comenzó a vibrar suavemente bajo nuestros pies. Celeste me abrazo mientras veíamos como, en el horizonte, la luna penetraba la tierra. Esto no podía ser el final, esto no debía ser final.
Hay un aromo nacido en la grieta de una piedra, parece que la rompió pa' salir de adentro de ella. Está en un alto pelao no tiene ni un yuyo cerca, viéndolo solo y florido tuito el monte lo envidea. Lo miran a la distancia árboles y enredaderas diciéndose con rencor: “pa' uno sólo cuánta tierra…” En oro le ofrece al sol pagar la luz que le presta y como tiene de más puñado por el suelo siembra. Salud, plata y alegría tuito al aromo le suebra, asegún ven los demás desde el lugar en que lo observan. Pero hay que dir y fijarse cómo lo estruja la piedra, fijarse que es un martirio la vida que le envidean. Que en ese rajón el árbol nació por su mala estrella y en vez de morirse triste se hace flores de sus penas. Como no tiene reparos todos los vientos le pegan las heladas lo castigan l'agua pasa y no se queda. Ansina vive el aromo sin que ninguno lo sepa con su poquito de orgullo porque es justo que lo tenga. Pero con l'alma tan linda que no le brota una queja que no teniendo alegrías se hace flores de sus penas. Eso habían de envidiarle los otros, si lo supieran