20/4/07

El lugar mas triste del mundo (6)

Hoy estoy aquí, en el campo de batalla aguardando en silencio, esperando que llegue la hora del combate, que parece perdida entre varias eternidades. Hoy estoy aquí, preso de este maldito invento que el hombre llamo tiempo, añorando momentos mejores, mirando a la muerte a la cara, que sonríe entre los árboles. Hoy estoy aquí, frente un desenlace que no busque, en un tierra que no es mía. Hoy estoy aquí, extrañando mi granja de la que fui sacado, recordando rostros que ya no veré más y que se perderán dentro unos instantes cuando llegue la hora, para no volver jamás, o a lo mejor, en el ultimo instante cruzaran mi mente en una ráfaga de dimensiones gigantescas, y pasara mi vida ante mis ojos en cuestión de unos pocos segundo que no que llegare a contar.
Y entre esos recuerdos veré tu rostro, esa sonrisa que posee la tierra y el cielo, que crea universos de belleza, y te acariciaré con los ojos cerrados las mejillas, el cabello.
Hoy estoy aquí, mirando el cielo que esta nublado, esperando poder salir de esta espera, que es casi peor que lo que viene, o la mejor es al revés, pero la espera se sufre mas, nunca tuve entre mis virtudes la paciencia. Miro a mí alrededor y veo caras conocidas, caras con miedo, miedo con caras, todos están tristes.
El aire cada vez es más pesado, el cuerpo ya no quiere responder. Hoy estoy aquí pero he olvidado mis sentidos, esas puertas mágicas de la poesía, la felicidad, la belleza, que este lugar y este momento nunca tendrán.
Hoy estoy aquí, de este lado de la línea, el más oscuro, el más frió, el menos indicado. Deseo gritar y correr, no se donde pero escapar, escapar de mi para entrar en el mundo, para entrar en el tiempo y recorrerlo buscándote, buscándome, y por sobre todas las cosas para evitar esta espera

6/4/07

El lugar mas triste del mundo (5)

En la ciudad más austral del mundo, se esconde un oscuro secreto que el pueblo entero sabe, pero se niega a revelar. Cada 27 de abril, ese maldito día que ahoga los ojos y enturbia el mar de los lamentos, en ese, el mismísimo día en que la muerte recorre las calles jugando con su guadaña a cortar las sombras, todas las puertas llevan al noveno piso de un edificio, que el mundo de tanto querer olvidar ya no encuentra.
Y ahí, por obra de la mala suerte o el descuido, pasaras el resto de tus días, vagando, abriendo puertas en vano.

1/4/07

Una extraña historia de detectives

A mi primo Franco




Por esas extrañas casualidades de la vida, aunque, pensándolo mejor, creo que fue la suerte, me entere, por medio de esas extrañas voces silenciosas que solo transmiten información basura, de un sujeto que, habiendo comenzado con problemas de alcohol había terminado en la extraña y poco creíble costumbre de robar mouses y scanner. Intrigado por tal loco y original vicio e impulsado por algo en mi interior, decidí indagar un poco mas sobre este extraño sujeto. Poca fue la información que encontré, sin contar que era además nada precisa, pero algo me decía que no debía rendirme sin luchar. Comencé una extenuante investigación, que casi se desmorona varias horas después del comienzo al ver que nadie me tomaba en serio, y sin dormir, durante semanas enteras buscaba información de este sujeto que aparecía, robaba mouses y desaparecía sin dejar rastro alguno. Ya dos meses después se había vuelto un vicio para mí y la ciudad empezaba a tomarlo en serio al ver que en zonas de la ciudad ya casi no quedaban mouses. Llegue hasta a hacer una lamina con recortes de diario que media como 28 cm., por que casi siempre eran dos o tres renglones lo que se escribía de él en los diarios. Tres meses después ya la gente lo tomaba como un chiste y en ese instante me di cuenta, que si no lo paraba yo, nadie lo haría. Salí con una determinación característica de un súper héroe a recorrer las calles en señales de pistas que me pudieran conducir al criminal. Lo más cercano que recuerdo haber encontrado a una pista, fueron unas cajas de vino blanco y una botella de whisky, de esos extraños liquidos que tienen 38 grados, que de inmediato, a pesar de las críticas y burlas de mis amigos, catalogue como evidencia fuerte. Luego de varios análisis descubrí que no era de hacia muchos aquellas bebidas y que el sospechoso estaría por la zona en la que yo me encontraba, pero inútil fue cada uno de los esfuerzos que realice para encontrarlo, y así, siguieron las desapariciones de mouses y scanner. Luego de cinco meses, sorprendido y fascinado por unas historias que realizaba mi primo, lo invite a mi casa para tomar unos tragos y charlar de lo que creía al fin una cosa en común con el, la literatura. Al entrar en mi casa y ver en la pared la lamina con los recortes pensé que se iba a burlar, pero no lo hizo. Luego de una larga charla sobre trivialidades, salio de casa diciendo que iba a comprar unas cosas para tomar. Diez minutos después, volvió con unas cajas de vino blanco y tomando, retomamos la charla. Al final de la muy interesante visita, ya estábamos los dos un poco tomados, creo que yo mas que el, por que nunca me di cuenta de en que momento exacto me había robado el mouse y el scanner.
Quien lo hubiera dicho, pero a pesar de todo, la familia es la familia y lo quiero tal como es.



Si esta con errores perdonen, no tengo ganas de corregir.

20/3/07

Marea verde

Al entrar en su casa, Alberto se dirigió, atravesando el living, luego la cocina y por ultimo el pasillo, hacia su habitación, era de noche, una cálida y tranquila noche. Al encender la luz pudo observar con terror que todo estaba cubierto de sapos, cientos y cientos de bultos verdes, que se amontonaban sobre su escritorio, su armario, su silla, su cama, yendo de aquí para allá.
Sin saber como reaccionar, lo primero que le vino a la mente fue una escoba, idea tan estúpida como cualquier otra que podría surgir del enfrentamiento con cualquier situación como esta. Sacudiendo la cabeza, alejó la imagen de la escoba, la cual le seguía pareciendo una buena idea, para volver a los sapos, sorprendiéndose de estar aun ahí parado frente a la viscosa marea verde.
Trato por unos minutos de entender como habían llegado tantos sapos a su habitación y por que aumentaban en cantidad tan empeñosamente. “A esta velocidad dominaran el mundo en cuestión de días” pensó riéndose admirado por su gran sentido del humor y al instante volvió a su mente la imagen de la escoba como algo de primera necesidad. "Pero por que aun seguía parado ahí, siendo la solución algo tan simple como un utensilio de limpieza", se preguntaba con vehemencia. Con un gran esfuerzo logro volver su atención hacia los sapos y recorriendo el pasillo, llego a la cocina en busca de una escoba. “Todo se resolverá rápidamente” pensó. Dejo la cocina y tomó el pasillo hacia su habitación a la cual nunca llego.

19/3/07

El lugar mas triste del mundo (4)

Estaba rodeado, el lo queria asi. Una densa oscuridad lo cubria, en todas las direcciones, aislandolo de todo lo que a su corazón dañaba. Caminó lento, como sin querer hacerlo y miro con lastima el frasco, olvidando todo. Haciendo un sonrisa forzada y dolorosa, sacó de él dos pastillas, ya estaba cansado, necesitaba irse de ese lugar para siempre. Tomando coraje, leyo del pequeño emboltorio que cubria al frasco: "no tomar mas de dos pastillas a la vez, daños nosivos para la salud... muerte". Esa era la palabra justa, la que el buscaba. Se acerco a la cama, miró de nuevo el frasco, lo dio vuelta y dejo caer en su mano cinco pastillas mas. Las tomo todas de un solo intento, ansiosamente, y se sento a esperar...

11/3/07

Dulces sueños mi querido viento

El viento golpea mi ventana, y acto seguido cesa, solo para hacerme enfurecer, para crear en mi esa sensación de terror que surge del ruido de la ventana cruzando la oscuridad de mi hogar hasta mis oídos. Y ahí esta el, riéndose escondido, esperando momento oportuno para avanzar otra vez, y así hacer de mi sueño pesadilla.
Recorre el viento casa por casa, aterrando en el silencio de la noche a los solitarios, golpeando puertas y ventanas, moviendo ramas con hojas secas.
Si uno presta oído atento, podrá oírlo reír como un niño que hace travesuras, o querido viento que en tu incansable recorrido por todos los rincones llenas con tus ruidos de miedo la paz de mi descanso. Por esta razón siempre me veo obligado a levantarme de mi cama maldiciéndolo, dándole el gusto por que le encanta oírme maldecir, lo se por su risa, y cerrarle la ventana en la nariz.
Dulces sueños mí querido viento.

4/3/07

Sin darse cuenta

Sabía verlo vagar por la casa como un sonámbulo, con los pasos pesados y la mirada perdida y triste. A veces, intercambiaba algunas palabras con Clara o conmigo, pero nunca tuvimos el valor de decírselo. Y así pasaba sus días, recorriendo un sinnúmero de veces el pasillo, o mirando por la ventan como evocando un pasado recuerdo sin saber bien cual ni por que. Yo, por mi parte hacia mi vida sin prestarle mucha atención. Iba al trabajo, hacia las compras, leía uno que otro libro, que por lo general eran de Cortazar que ya por ese entonces se había convertido en vicio, pero a pesar de lo apretada que mi rutina hacia mis horas libres, siempre encontraba un tiempo para el, para alguna de sus historias que aun sabiendo que no raspaban lo real ni un instante, siempre me fascinaba escuchar. En cambio Clara, aun teniendo el mismo cariño que en el pasado por el, le dedicaba incontables horas ayudándolo a mantener vivo recuerdos que siempre cambiaban recorriendo los confines de su imaginación, convertidos en cuentos mas que en anécdotas de vida.
No recuerdo bien como fue, pero un acuerdo con Clara y una mala pasada de la suerte me hicieron responsable de decírselo. Pero como hacerlo. Como decirle que se había muerto hace tiempo ya, y sin darse cuenta, aun se seguía levantando todas las mañanas sin saber que ahí, en ese preciso lugar, quedaba su cuerpo acostado, sin vida, mientras el recorría la casa con pasos pesados y la mirada perdida y triste.

26/2/07

Un poco más

En noches como esta recuerdo tu voz dulce y melodiosa, recuerdo los rápidos latidos de mi corazón al sentirte cerca. En noches como esta, en las que la luna guía al coro de grillos para que canten infinitas melodía, quisiera ser del viento y respirarme tu aliento mientras sonríes. En noches tranquilas como esta, en las que las sombras ceden paso a la tibia caricia de las estrellas, quisiera dormirme entre tus brazos sintiéndome seguro y en paz. En noches como esta, que invitan a la poesía, sueño por un instante que eres mía y el mundo brilla un poco más.

15/2/07

El lugar mas triste del mundo (2)

Tomo las habichuelas mágicas, las entierro, e invado así, subiendo y subiendo en esa planta sin fin, el hogar en las nubes de aquel gigante que tantos cuentos infantiles etiquetaron como malvado.
Miro la casa gigante, infaltable en la morada de este atípico personaje, el jardín, de hermosura interminable, desde el ocaso infinito en aquella nube gigante, como todo era en ese lugar, hasta la noche eterna del lado que siempre esta oscuro en la tierra.
Me asomo a la ventana, y veo, dentro de esos ojos enormes, una acumulación de tristeza digna de un gigante y de ojos gigantes.

24/1/07

El lugar mas triste del mundo (1)

El guitarrista más triste, en el bar perdido, en donde el aire se palpa y ve por la carga de humo, toca con lágrimas en los ojos, melodías que nunca nadie escuchara. En un rincón se desahoga con inspiraciones que no son de este mundo, y la luz sobre su cabeza le da un aire como de lejano. El publico, a cien años de distancia sentado a su alrededor no nota su presencia, pero el sigue ahí tocando, tocando y sufriendo, muriendo por dentro.
Las inspiraciones van y vienen sobre el ritmo de blues que dibuja en el aire melodías celestiales, que dan vueltas por el bar pero vuelven llenas como se fueron sin ser escuchadas. Y así se forma ese muro negro entre el artista y el público, y la vida misma se podría decir, se esconde bajo la sombra que nunca vera el sol, se desgarra en pedazos que nunca se volverán a juntar, y ahí, en ese mismo lugar se encuentra el guitarrista, en ese el lugar mas triste del mundo, que solemos llamar soledad.

21/1/07

Era una vez un barco

Con suavidad, tomo la primera página de aquel viejo libro y la magia empieza a fluir. Desde sus páginas caen ríos dorados que inundan mi habitación, maravilloso paraíso, y sus personajes se hacen carne, se hacen vida.
La historia, que ya no es historia sino sueño, y ahora líquidos con colores, y luego sueño o historia otra vez, va poco a poco siguiendo su rumbo, como un barco que deja en las manos del río su destino, y descansa mientras el río lo mece y lo saca fuera de las montañas.
Ahora el barco se ha dormido, y las piedras le rozan los cabellos, están al acecho, se afilan y se tiran sobre el para herirlo. Pero el río es bueno, o al menos lo aparenta y lo aleja de piedras que gritan y bailan en trance, sedientas de sacrificio.
Y el paisaje, que es bello por partes, se asoma al río, no para ver su reflejo como suele hacerlo, sino por que le interesa el destino del barco, le gusta ver la sangre fluir entre las rocas, alimenta sus ojos, sus vanidosos ojos, espera con ansias el momento para ver las maderas desgarrarse de a poco.
El río, cambiando el color de sus aguas, con un grito de euforia, mece al bote con violencia. Lo lleva de aquí para allá, entre pequeños saltos de agua y remolinos, lo lastima…
En realidad, nunca pude leer mas allá de esta parte, siempre me dio miedo por el pobre barco. Por eso siempre cierro el libro, y me acuesto a soñar que todo era un sueño de líquidos con colores, y que siempre es feliz el final.

2/1/07

Ensimismamiento

Raúl se sentó en su sillón favorito, frente al gran ventanal que daba al jardín, en aquel cuarto amplio lleno de libros apilados como muros formando así una inútil y frágil fortaleza, donde el creía refugiarse del dolor que le causaba el sabor de la realidad en los hombros, la espalda, la cabeza, las piernas, pero sobre todo en la cabeza. Así, sentado, mientras afuera las nubes grises poblaban aquel cielo triste que aparecía por sobre las petunias y el tapial, tomo un libro, una novela con una tapa azul, y comenzó a leer.
Al llegar a la quinta pagina, lo que había comenzado con una tímida llovizna amenazaba con ser un huracán. Las calles se llenaban poco a poco del agua, que, violentamente, se llevaba todo a su paso. El viento lastimaba los árboles, meciendo algunos y arrancando a otros, y golpeaba las ventanas que no habían sido cerradas. A Raúl esto no le importaba, el leía y leía, sin reparar en que afuera, el cielo parecía estar viniéndose abajo y que el agua, que tan violentamente recorría las calles, ahora le mojaba apenas los pies y los libros que estaban en la base de las murallas.
Al llegar a la pagina numero cincuenta, afuera ya nada quedaba en las calles que obstaculizara el avance del agua, que con furia golpeaba lo que se cruzara en su camino sean autos, motos, personas, botes, pero sobre todo autos. Las murallas de su fortaleza se tambaleaban sobre su peso mientras el nivel del agua subía cada vez más, y, a pesar de que el agua le mojaba la rodilla y ya arruinaba su sillón favorito, Raúl no paraba de leer su novela.
Al llegar a la pagina ochenta, las paredes que antes le servían de psicológica protección caían sobre el agua desde las alturas, desplomándose en estruendorosos sonidos de tapas duras chocando ente si, por que los libros de tapas blandas se dejaban caer silenciosos frente a la muerte que significaba el agua para sus hojas, y Raúl, que ya tenia el agua por el pecho, cansado de leer, cerro el libro, se paro y atravesó el umbral de su fortaleza para salir a la calle que estaba seca bajo un sol radiante en un cielo despejado, sobre una ciudad que hace meses que no ve lluvia.

17/12/06

El ladrón de tulipanes

Y allá, en el país de las flores, ese que en cada esquina sorprende un aroma distinto dejando a los sentidos entre atónitos y maravillados, allá, donde el suelo parece un espejo, un prisma que devuelve la luz del sol desglosada en miles de colores, allá en ese perdida nación de largas raíces, el dueño de un jardín de tulipanes llora con desconsolado luto mientras mira los cuerpecitos verdes cortados a la mitad, meciéndose con el viento que otrora hacia bailar sus sonrientes flores. La gente que pasa, tristes las miradas, le acarician la espalda al hombre que grita mirando al cielo mientras este se nubla. Todos sacan sus polvorientos atuendos negros, se preparan para la última marcha en donde acompañarán a esos cuerpecitos verdes sin cabeza a un lugar mejor.
Ahora el hombre murmura entre dientes maldiciendo, maldice las manos asesinas que ahogaron las vocecitas de su jardín, y ya no quiere salir de su hogar hacia el cementerio, y la gente lo entiende entre llantos y caras largas.
Suena el timbre, el hombre sumido en un silencioso y terrible llanto se acerca a la puerta, y al abrirla un ramo, para su condolencia. El mira entre aterrado y sorprendido y cae al suelo con un ultimo grito agonizante, era mas de lo que cualquiera podría aguantar. El ramo estaba hecho con sus tulipanes, pálidas las caritas carentes de vida.

5/12/06

Carlos y Silvia ( parte II )

Apenas entro, con su típica e involuntaria desatención, por arte de las casualidades de la vida, se fijo en ella, tan alegre, tan bella, sentada allí riendo, dibujando paisajes con su bello rostro en aquel bar. En ese momento, el miedo lo inundo, y fingiendo no haber sentido el milagro al cruzarse las miradas, siguió camino hacia uno de los rincones de aquel bar. Desde ese su pequeño refugio, no podía hacer otra cosa mas que pensar en ella, asomándose por enzima del humo y las cabezas, para verla, queriendo recibir un poco del calor de su mirada. Nunca había sentido algo como en lo que su interior estaba sucediendo, las cosquillas, el nerviosismo, las ganas de reír, de cantar, de bailar, de volar, soñar, tomar su mano. Se paró, caminaba , sus piernas ya no le respondian, la atraccion y el deseo del contacto eran mas fuerte que sus vanos intentos de recurrir a la razon . Se acerco a ella, y el mundo dejo de ser mundo, dejo de ser material, no había nada allí ni en todo el universo mas que sus cuerpos.
Que placer sentía él, al probar la miel de su sonrisa, que cual una suave brisa, acariciaba sus sueños mas dorados. Y así, los minutos días fueron, y los días alegría.Las noches eran de alquimia. Sus cuerpos se fundían entre sudores y sonrisas, entre el humo del tabaco y el suave ritmo del blues que ella aprendía a querer de a poco, y eran uno y todos, eran galaxias y estrellas que chocaban y danzaban.Cada minuto que pasaba, él con mas seguridad sentía que el paraíso estaba tapizado con su cuerpo y que las mañanas comenzaban en los ocasos. Así perdió toda noción del tiempo y del espacio, pero que tiempo valía si no era el que corría entre sus brazos, todo espacio era vació sin sus ojos, su pelo, su cara, su cuerpo.Una noche sin luna, la encontró llorando de tristeza y supo de que estaban hechas sus pesadillas. También aprendió un nombre que se clavo en su pecho cual una espina, cual una cruz, un látigo.Así comprendió, que el amor era mas fuerte que cualquier alegato de razón, y que por motivos del corazón, barrería el mundo por su alegría. No había precio por verla sonreír, y algo eclipsaba sus motivos.Sintiéndose mas hombre de lo que era, habiéndose convencido por amor, por ella, por este nuevo paraíso, le juro entregar su vida por su felicidad, y cual una sirena, ella canto para él sus penas.Días después, fuerte cual una piedra, liviano cual una pluma, estando bajo el efecto de sus caricias, con un cuchillo bajo la camisa, salio a cazar el fantasma que atormentaba los días de su amada.El nombre de aquella persona, Raúl Castaño, retumbaba en el eco de sus pasos sordos. Hipnotizado por la pasión, al encontrar aquel hombre, con un grito le hundió el cuchillo entre las costillas. Miro sus manos, sus vírgenes manos cubiertas de sangre, y sin entender por que, se sintió victorioso camino a casa.

3/12/06

Un fantasma en mi balcón

¿Cuantos siglos hara que esta ahí? Su sonrisa parece decir que ya los olvido y ha encontrado al fin la paz. Teniendo el mundo por recorrer, y absolutamente toda la eternidad, este espíritu eligio quedarse a vivir en el balcón, y ahí, pasa sus horas sin dejar de sonreir, contando otoños, ocasos y quien sabe que otras cosas.

25/11/06

Aplastamiento de las gotas

...Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer....

Julio Cortazar

17/11/06

Carlos y Silvia ( Parte I )

Esa noche, el calor era terriblemente insoportable, no había forma de escapar de esa irritante sensación de pesadez. A causa del calor, Carlos no podía conciliar el sueño y una y otra vez se levantaba de la cama, tratando de no hacer ruido para no despertar a Silvia, con el objetivo de encontrar en el agua un poco de alivio. Ya era tal la costumbre de levantarse por agua, que con el tenue reflejo de la luz de la luna que se colaba por la ventana, podía realizar el recorrido sin tropezarse con nada, era, su suave deslizar, una seguidilla de actos reflejos; se levantaba suavemente, como en cámara lenta, y sin calzarse daba unos cinco pasos muy despacio con sus manos guiándolo hasta llegar a alcanzar con ellas el ropero, giraba hacia la derecha, hasta ver la misma claridad que iluminaba su habitación posada sobre el pasillo gracias a un ventiluz. Al llegar a este, ya no eran tantos los cuidados por no hacer ruido. La garganta seca, agradeció ese vaso largo de agua fría que de un solo trago fue vaciado.Siempre caminaba Carlos de noche en busca de alivio, pero esa noche al encontrarse en el camino hacia su habitación, sintió esa incomoda sensación de que detrás de el, había unos ojos fijos en su figura, ojos que taladraban la sombra de la noche solo para vigilarlo. Siguió camino como si nada. Cada paso agrandaba la duda, y el calor que aumentaba casi sin cesar ayudaba muy poco para que Carlos se sintiese aliviado. Al llegar a la puerta de su habitación, apoyando la mano en el marco de la puerta, dudando un poco por miedo a que esa terrible sensación se convirtiera realidad, dio media vuelta. Que terrible fue su sorpresa al ver, que una sombra lo vigilaba desde el ventiluz. Entro rápido a su pieza y cerro la puerta casi instantáneamente, estaba pálido del miedo.El ruido de la puerta y la respiración agitada de un hombre que acaba de experimentar el horror en persona despertaron a Silvia._ ¿Que paso mi amor, por que estas tan agitado?_ Dijo Silvia prendiendo el velador, para ver el rostro blanco de Carlos bajo la tenue luz._ Ya llegaron… lo inevitable siempre termina sucediendo, viste yo te dije que nunca se puede estar del todo seguro_._ ¿Qué te hace pensar eso?_._ Los vi, no me trates de loco perseguido como siempre, cambia esa cara que esto es serio_. La mirada de Carlos, trastornado por la preocupación, recorría la pieza en busca del arma, seguida, segundos mas tarde, como si el cuerpo se encontrara frente a problemas para responder, por su suave caminar.Tomo el arma de la mesa junto al ropero y haciéndole una seña a Silvia para que apagara la luz se apoyo en la ventana a la espera del golpe.Siempre tenia ataques como este, siempre sin fundamentos, sin motivos para alarmar a Silvia, pero esta vez era distinto, se podía sentir en el aire. Aquel pequeño hotel de ruta estaba silencioso y desierto, demasiado como para estar tranquilos.Silvia tomo un revolver de debajo de la cama y, yendo contra las reglas que estas situaciones exigen seguir, abrió la puerta para comprobar.Alcanzo Carlos a decir un no que se le perdió en la garganta antes de salir por su boca pero que Silvia pudo escuchar, pero era demasiado tarde.Un golpe en la puerta la hizo abrirse de par en par y las balas llovieron sobre la habitación. Todo crimen tiene su precio.

1/11/06

Buenas noches presidente

Julio se despertó gritando, inundando así cada rincón de aquella habitación de hotel con su gruesa voz. De golpe la puerta se abrió violentamente y pudo ver a Roberto entrar de prisa _esta usted bien señor presidente_ dijo asustado, _ si, solo fue una pesadilla_ respondió julio agradeciendo haber despertado.Roberto prendió la luz, se acerco al mueble que estaba junto a la puerta y tomando un vaso, sirvió un poco de agua en él,_ tome un poco de agua, le hará bien_, _gracias_, respondió el presidente y bebió hasta el ultimo sorbo sin respirar._¿Quiere contarme que paso en su sueño señor?_ pregunto Roberto intrigado por la fuente de lo gritos._ Tuve una pesadilla, fue tan real, tan palpable. Soñé que entraba en la habitación_ dijo parándose y dirigiendo la puerta de modo explicativo, _ y que alguien me estaba esperando en el interior, justo ahí, donde usted esta. No recuerdo bien el rostro de la persona, pero si recuerdo que me miraba fijo, que taladraba mi cuerpo con sus ojos, y que en esos ojos había mucho odio. Luego recuerdo que me dirigí hacia donde esta el armario, y el me ataco clavándome un cuchillo en algún lugar debajo de las costillas_. El presidente se tocaba la zona donde en el sueño había recibido la herida.Levanto la vista, como volviendo en si luego de tan terrible historia, y vio que Roberto tenia en la mano un cuchillo que no tenia otro destino mas que perderse en algún lugar debajo de las costillas de julio.

24/10/06

Problemas de identidad

Nunca supe bien, si era un pájaro blanco con el aspecto y la densidad de una nube, o si era una nube, que, por mero entretenimiento propio, había adquirido la delicada forma de un ave y todas las gracias que una puede hacer. Lo que si se, es que desde hacia mucho tiempo estaba en una jaula en el pequeño patio de luz que tenia aquella mi casa.Recuerdo que sabia iluminar cada rincón perdido del hogar con su melodioso cantar o con esa magnifica imitación del canto del pájaro, por que nunca supe bien si era una nube o un ave. Se alimentaba más de agua que del alimento para aves que compraba en la tienda de la esquina, el cual aparecía la mayoría de las veces desparramado en el piso de la jaula. Aun así crecía fuerte y vigoroso.Cuando llovía, lo entraba a la cocina y se podía ver como al lado de la ventana, a pesar de no gustarle mucho la lluvia, miraba el agua caer del cielo como cierta nostalgia, evocando un recuerdo perdido ya, como si un día, jugando a cambiar de forma hubiese olvidado su estado original de nube y ahora lo extrañara. Eso si que era triste de ver, aun siendo nube no tenia por que sufrir.No pudiendo soportar mas verlo desgarrarse por dentro en esa silenciosa y triste confusión, recuerdo haber abierto ese su pequeño mundo entre rejas a la libertad. Saliendo de la jaula, me miro, e imaginando aquella sonrisa que hubiese dibujado si en vez de pájaro su forma fuese la de un humano, lo vi partir en dirección del cielo.Ya comenzaba a extrañarla, cuando, paseando por el jardín, vi una rosa blanca con aspecto de una nube, o podría haber sido la misma nube con forma y aroma de flor, otra vez confundiendo su identidad.

Tópico de poesías, cuentos y reportes

“Nunca se lo había visto a Carlos trabajar con tanto entusiasmo”, pensaba Silvia tratando de recordar en vano algún momento haber visto a Carlos así. Para ella siempre había sido fácil interpretar sus intenciones con el simple hecho de ver su rostro, hacia tanto que vivían juntos, que se amaban, que las palabras pasaban a segundo plano dejando así espacio para el lenguaje de los gestos, de las caras, el lenguaje de ser uno con el otro y oírlo pensar aunque no lo diga, el lenguaje del amor.Desde que había instalado ese pequeño y rustico intento de laboratorio al fondo de la vieja casa, Silvia nunca había tenido la intriga, las ganas de transgredir, de cruzar la línea que delimitaba el único espacio que no compartían, como aquel día.Nunca habían sido tantos los esfuerzos de Carlos por ocultarle lo que estaba haciendo y ella lo notaba a cada instante, temiendo preguntarle otra vez, por el simple hecho de no querer chocar contra su evasiva. Pero cediendo a la tentación, preguntaba, y otra vez Carlos, utilizando sutilmente las palabras como solo el sabia hacerlo, cambiaba con tanta facilidad de tema que dejaba a Silvia sin respuesta alguna.Luego de varios intentos fallidos mas y habiéndose resignado a esperar hasta el final Silvia pasaba sus horas mirando la puerta del laboratorio para verlo salir y abrazarlo. Suponía ella que tanto misterio se debía seguramente a alguna especie de regalo, por que esa era la única respuesta lógica que de este tema se podía sacar para explicar tan inusual comportamiento.Una noche, estando los dos acostados, Silvia estaba leyendo una novela, cuando Carlos, sentándose en la cama, la miro y dijo:” después de mucho pensar, idear, planear, he logrado inventar un artefacto que atrapara a la luna mientras esta hace su recorrido nocturno por el cielo”.”Ahora si que se te safo un tornillo”, respondió Silvia riendo un poco asustada por el comentario descabellado de Carlos.No encontrando apoyo en su mujer, que solo veía esto como una faceta en la que el se creía un científico loco o algo así y que ya pasaría, Carlos recurrió al incansable y siempre disponible oído de los amigos, los cuales, luego de reírse por varias horas, le preguntaron si hablaba en serio.Estando furioso , unas cuantas noches después de haber comentado la idea, Silvia vio salir a Carlos, con un aparato extraño, del laboratorio y dirigirse al patio sin darle la mayor importancia. Meses después todo el mundo se preguntaba cual era la causa de tan extraña desaparición, pero Silvia y los amigos de Carlos sabían muy bien cual había sido el motivo, y Carlos se negaba a decir donde había escondido la luna, esa que tantas veces fue tópico en poesías, cuentos y reportes.